TINO LA FICHA ROJA DE PARCHIS:
Constantino Fernández
Fernández, más conocido por el pseudónimo artístico de Tino (que a su
vez es un diminutivo de su propio nombre), nació en la ciudad de
Barcelona un 25 de marzo de 1967 y es el segundo de cuatro hermanos,
tres de las cuales son chicas.
Su carrera en Parchís se inició en
el año 1979 al mismo tiempo que surgió el grupo, pues no en vano formó
parte de la formación inicial. A diferencia de otros componentes del
quinteto, los cuales se seleccionaron mediante casting, el “fichaje” de
Tino fue bastante curioso y en gran medida intervino el azar, pues
sucedió que el hijo de un directivo de la discográfica Belter
participaba en un espectáculo escolar donde también actuaba Tino. La
soltura en el escenario y las dotes innatas del muchacho pronto
sorprendieron a este directivo y este ni corto ni perezoso convenció a
los padres del chico para que entrara a formar parte del grupo que
entonces todavía se encontraba en formación.
Ya dentro de Parchís
Tino representaba a la ficha roja y desarrollaba el rol de “líder”
natural del grupo. Quizá por ser el de mayor edad, su considerable
estatura respecto a los otros componentes (a excepción de Yolanda y de
Gemma, las cuales también eran muy altas), su atractivo físico,
dinamismo o simpatía, lo cierto es que el muchacho encandiló muy pronto
al sector femenino de fans.
En el cine
A lo largo de su carrera profesional, participó en siete largometrajes, todos como integrante de Parchís:
La Guerra de los Niños (Javier Aguirre, 1980)
Ritmo a todo color (Máximo Berrondo, 1980)
Los Parchís contra el inventor invisible (Mario Sábato, 1981)
La 2ª Guerra de los Niños (Javier Aguirre, 1981)
La Magia de los Parchís (Mario Sábato, 1982)
Las Locuras de Parchís (Javier Aguirre, 1982)
Las aventuras de los Parchís (Mario Sábato, 1982)
Parchís entra en Acción (Javier Aguirre, 1983)
En el año 1983 Tino abandonó Parchís, siendo ello un duro golpe tanto
para sus compañeros como para la imagen del grupo en general. Sus
compañeros evidentemente perdieron el trato diario con una persona que
estaba con ellos desde los inicios de la banda y al mismo tiempo su
alejamiento significó una pérdida (que nos atreveríamos a definir como
irreparable) para la imagen de Parchís, pues con él se marchaba uno de
sus iconos más característicos.
El último disco de Parchís en el
que Tino intervino fue “Siempre Parchís” publicado en el año 1983. En él
participó en los seis primeros temas que formaban la cara A del LP,
aunque en la cara B del trabajo ya debutó Chus, un chico con experiencia
en un grupo infantil de la propia Belter y que posteriormente
terminaría sustituyendo al protagonista de este artículo.
No
obstante la discográfica no tenía intención de dejar escapar así como
así a un artista de la talla de Tino, pues sin que nadie del gran
público lo supiese ya preparaba sus propios proyectos respecto al futuro
artístico del chico. Llegados a este punto es preciso recordar que
Belter desde hacia muchos años era una auténtica especialista en crear y
lanzar al estrellato sus propios artistas. A diferencia de muchas
discográficas que compraban material de cantantes o grupos con una fama
ya probada, esta empresa sabía tocar las teclas necesarias como para
hacer un éxito de la nada. De hecho ya tenía amplia experiencia con
artistas y grupos anteriores (incluyendo el propio Parchís) y nada
parecía indicar que con Tino fuese diferente. Además hay que añadir que
el muchacho hacia años que conocía muy bien los escenarios y ya había
dado muestras más que suficientes de su talento.
Así pues, y
después de la marcha de Parchís, apareció un nuevo Tino convertido en
solista y su trabajo se enfocó hacia chicas adolescentes, exactamente
las mismas que ya lo seguían en el grupo infantil y que como él habían
crecido.
Sin duda alguna Tino tenía muchas de las características
que le hubieran permitido triunfar como solista tal y como ya lo había
hecho como integrante de Parchís. De hecho en esta dirección parecía que
apuntaban sus dos primeros discos titulados “Por primera vez” y
“Ríndete” que comercialmente funcionaron de forma satisfactoria.
De un look todavía aniñado del primer disco que recordaba su carrera
hasta entonces se pasó a una apariencia mucho más sofisticada y adulta,
muy en la línea de las creaciones que por aquel entonces arrasaban tanto
dentro como fuera de las fronteras españolas. La transición parecía ir
por buen camino e incluso de forma paralela se crearon clubs de fans
dedicados al solista, el cual ahora artísticamente se hacia llamar “Tino
Fernández”. Al desaparecer Belter se vio obligado a buscar otra
discográfica y fichó por RCA Records, con la cual gravó un nuevo disco
que apareció en 1985 con el título “Síguela” y mas tarde grabaria otro
cd que se titula "Aprende A Decir No" que no llego a todos los paises
por lo tanto no fue tan conocido como los otros.
Llegados a este
punto hay que subrayar que tal fiasco no fue como consecuencia de un mal
trabajo del artista o que este se hubiera dormido en los laureles.
Además del trauma que supuso el cambio de compañía discográfica otro
factor de índole personal entorpeció al cantante, pues este se vio
obligado a realizar el servicio militar obligatorio. Ello le obligó a
retirarse del escenario durante unos meses, precisamente aquellos en que
era más necesario que nunca sus actuaciones en directo a fin de lanzar
el nuevo disco.